|
La adolescencia es un periodo llamado “época de rebeldía” que en ocasiones genera que los adultos tengan percepciones negativas sobre los adolescentes, quienes a menudo son enérgicos, generosos, idealistas y que tienen interés por lo que es justo y correcto.
A pesar de que puede ser una época de conflicto entre padres e hijos, la adolescencia nos permite ayudarlos a madurar para convertirse en personas adultas únicas y plenas. La relación entre padres e hijos en esta etapa, abre una puerta para mejorar la comunicación.
Como padres debemos saber que nuestros hijos van dejando de ser niños dependientes para convertirse en adultos y hay que modificar los diálogos de acuerdo al momento por el que pasan.
He aquí unos consejos que pueden ayudarle:
- Escuche más a su hijo y hable un poco menos.
- Evite iniciar una conversación con él si no se siente capaz de acabarla con serenidad.
- Procure evitar frases: "porque sí", "porque soy tu padre", "mientras estés en esta casa”; él requiere argumentos válidos.
- Hágale preguntas sobre el porqué de sus ideas; esto demuestra que se preocupa por él y lo respeta.
- Particularice los casos donde infringe una regla, por ejemplo “hoy llegaste tarde” en vez de “siempre llegas tarde”. Evite las etiquetas.
- No le amenace con castigos que no pueda cumplir. Procure que la falta y el castigo sean proporcionales y menciónele porqué está siendo reprendido.
- No le humille con insultos, castigos corporales o burlas, esto afecta su autoestima.
- En su presencia, no culpe al colegio o a los profesores por su comportamiento, es importante que él se responsabilice de sus acciones.
- Evite discutir enfrente de su hijo con su pareja y aun más involucrarlo, tampoco lo haga elegir entre alguno de los dos.
- Es importante reconocer los errores como padres, no piense que perderá autoridad, usted es la figura más importante en su vida.
- Practique las siguientes frases: "a lo mejor tienes razón", "claro, no lo había pensado", "esto que dices es cierto", "acepto mi error". Utilícelas siempre que el tema o la situación le permita renunciar a algo no demasiado importante.
- Respete la intimidad de su hijo, todos necesitamos privacidad.
- Procure convencerse de que ya no es un niño. No se contradiga diciéndole que ya es un adulto y siga tratándole como a un niño.
- El amor de un padre por un hijo no debe ser condicionado a ninguna situación.
-
Recuerde: Si puede verse como persona primero, y como padre después, probablemente será capaz de nutrir a su hijo de una forma más íntegra y completa.
Psic. Elizabeth Argáez Sosa
psicologaargaez@hotmail.com
eargaez@familiainizio.com
Cel. 9992-65-88-11
|