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En la actualidad se le está otorgando una importancia prominente al estudio del Desarrollo Evolutivo de la Pareja. Esto se debe principalmente a que los expertos en el área han observado que la disolución de los vínculos entre las mismas se está manifestando cada día con mayor frecuencia. Antes de tomar una decisión durante el proceso de seleccionar o elegir a tu pareja, o en el análisis de tu relación actual, debes de tomar en cuenta que puedes elegir entre dos caminos: a través de la forma o a través de la esencia.
Elegir por la forma significa optar por la parte externa de la persona que te gusta; esto es, seleccionar a tu pareja en base a sus atributos físicos, sociales, económicos o laborales.
Podemos darnos cuenta de que la elección ha sido realizada por la forma cuando escuchamos expresiones tales como “Me gusta fulanita de tal porque tiene muy buenas piernas”, “porque tiene muchos amigos y la invitan constantemente a fiestas importantes”, “porque pertenece a una familia con mucho dinero”, “porque tiene un auto muy elegante”, “porque es muy exitosa en su trabajo”. Aquí se encuentran los matrimonios por conveniencia o los arreglados, los cuales, finalmente podrían llegar a una disolución cuando ya no se cumplen los requisitos por los que fueron formados.
Por otra parte, decidir por la esencia significa escoger por la parte interna del Ser Humano que te agrada; esto significa, preferir a tu pareja en base a sus y a tus sentimientos que los hacen compartir su amor.
Nos podemos dar cuenta de que la elección se ha manifestado por la esencia cuando escuchamos expresiones tales como “Fulanita de tal tiene algo que no puedo describir y que hace que mi corazón vibre al verla”, “me gusta mucho su forma de ser”, “es una bella persona”, “es muy agradable”, “es muy romántica y atenta conmigo”. Con este tipo de parejas podrían integrarse los matrimonios estables, felices, tranquilos y duraderos, debido a que la esencia perdura más que la forma.
Cuando nos enamoramos buscamos “ser felices”; sin embargo, no existe una respuesta que sea mágica para tal acción; a pesar de esto, estoy plenamente convencido de que todos los conflictos que tengamos en nuestra vida matrimonial podrían evitarse si los aprendemos a manejar y a controlar adecuada y oportunamente. Los conflictos en la vida de pareja son, por lo general, no deseados pero están presentes a lo largo de nuestra existencia. El hecho no es tenerlos, sino el cómo enfrentarnos a ellos para encontrarles una solución. Un conflicto podría producirse cuando existen dos pensamientos contrarios; sin embargo, hay dos caminos que son posibles a seguir: Evitarlo o afrontarlo.
Cuando se decide evitar un conflicto, la tensión que manifestamos es baja debido a que no estamos hablando de ese problema y por ende no tiene una solución ya que solamente lo estamos cubriendo. Esto origina que la satisfacción e intimidad de la pareja disminuya y exista entre ellos una barrera que producirá cierta distancia en la relación.
Por otra parte, cuando se decide afrontar un conflicto, la tensión que tenemos se incrementa; el problema podría llegar a una resolución y por ende, la satisfacción e intimidad de la pareja podrían aumentar, dando como consecuencia la cercanía y la satisfacción de ambos debido a la confianza y a la comunicación existente entre ellos. La importancia de este tema estriba de la necesidad del hombre para ser feliz de una manera estable y duradera a lado de la persona que ama, aprendiendo a crecer juntos y superando los conflictos que puedan presentarse en su vida de pareja. El esfuerzo, en este sentido, nos habla de un hombre interesado en perpetuar su relación y no en concluirla ante la adversidad.
Psic. Abraham Enrique Almeyda Canto
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